Cada año mas de mil pokemon son abandonados. Muchos de los pokemon conseguin adaptarse de nuevo al mundo salvaje de los pokemon, algunos incluso se alegran de haber sido abandonados despues de haber sido atrapados. Pero muchos otros pokemon cuando son abandonados no pueden dejar de pensar en sus entrenadores. Mucha gente cree que con el simple hecho de capturar un Pokemon con una Pokeball, se crea un vinculo emocional entre el pokemon y el enrenador.
Marie era una entrenadora pokemon muy novata. Recientemente habia cumplido 10 años y le habían entregado su primer Pokemon, un hermoso eevee. Ella mas que entrenar a su Eevee para hacerlo mas fuerte, estaba todo el dia abrazandolo y dándole cariño. Eevee estaba muy contento y muy feliz con ella. Lo que Marie pensaba era que incrementando su felicidad haría muy fuerte a su Pokemon, pero estaba totalmente equivocada.
Un dia paseando por la Ruta 44, se encontró con dos tipos del team Rocket molestando a los Pokemon en su búsqueda de algún pokemon especial. Marie para demostrar a su “fuerte pokemon” fue a retarles para que se fueran de allí. Como era de esperar los dos tipos tenían pokemon de avanzados niveles y relativamente buenos, pero Marie seguía pensando que era mejor. Cuando los dos tipos vieron al Eevee, no dudaron en derrotarlo y llevárselo a su base, para su jefe. Marie no pudo hacer nada, pero se dio cuenta de su grave error.
El Eevee muy entristecido al no ver a su entrenadora y no saber donde esta no hacia caso de lo que los del team Rocket les decían. Pronto se dieron cuenta de que ese eevee era inservible para sus propósitos, ya no solo por que no quisiera luchar por la perdida de su entrenadora, si no por que tampoco sabia como luchar, ya que Marie nunca le entrenó. El team Rocket abandono este Pokemon cerca de la Ruta 44 a la entrada de la cueva helada.
Marie, aunque muy triste, decidió olvidarse del mundo de los entrenadores Pokemon, ya que por lo sucedido creyo que no estaba hecha para eso. Ella sigui con su vida.
Pasaron los años. Marie aunque dejo lo de ser entrenadora, no dejo el mundo pokemon ya que estos le apasionaban. Ahora investigaba Pokemon para una empresa de investigación, en la que el profesor Oak y Elm estaban a la cabeza. Ella era una simple investigadora mas a la que nadie conocía. Un dia llego a la empresa la noticia de que en la Cueva Helada, estaban ocurriendo hechos extraños. Nadie podía atravesarla, bueno, nadie humano. Pueblo Caoba y Ciudad Endrino estaban incomunicadas. Lo que la gente contaba era que una fuerza “psiquica” muy extraña. Rocas de hielo que se derrumbaban sin mas de las paredes, que flotaban, incluso algunos habían afirmado ver luces y cristales de color turquesa. Como en esos tiempos todos los investigadores principales estaban ocupados en expediciones, no había ninguno disponible, la empresa decidió enviar a Marie. Estos lugares le traian muchos recuerdos. Aquí perdió a Eevee, pero no quiso recordar mucho, estaba trabajando. Llego a la entrada de la cueva. Dudo unos instantes en si entrar o no, todo esto le asuataba un poco. Pero al fin entro. Todo estaba muy silencioso y no veía ningún Pokemon, pero lo que si veía era que la cueva estaba un poco destrozada. Piedras y hielo picado por todo el suelo. Intento adentrarse pero casi no dio un paso cuando el techo empezó a temblar y dos metros delante de ella cayeron miles de estalactitas. Al caer lejos de ella, lo tomo como una advertencia de no entrar en la cueva.
-¡¿Quién eres?! – Grito Marie en la cueva pudiendo oír su eco.
De repente un chirrido muy agudo, que recordaba al frio Hielo recorrió toda la cueva, Marie tuvo que taparse los oídos.
A lo lejos en una cima de la cueva, se podía contemplar un pokemon que le miraba fijamente con una mirada fría, y ojos entre cerrados. Marie saco su Pokemon, era un Furret que la empresa le había entregado para que la acompañara en sus investigaciones. Saco su Furret para defenderse del extraño pokemon de hielo, pero este no atacaba, seguía mirándola fijamente.
-¿Por qué no atacas? ¿Eres tu el que ha hecho todo esto, no?
-ZzzzzzPiiiiionnnnnnnnnnn- El chirrido agudo de nuevo.
-Si no atacas tu lo hare yo, Furret, bola sombra!
El pokemon de hielo lo esqquivo fácilmente, ni se inmuto. Pero lo extraño fue que no contraataco, era como si no quisiese luchar.
-Zzzshhhhhhhhp- Un nuevo chirrido pero esta vez mas suave que el anterior, al que Furret cayo dormido al suelo.
El Pokemon fue acercándose cada vez mas hacia Marie. Esta vez ella pudo identificar mejor al Pokemon, era la primera vez que veía un pokemon asi. Era un espeon, un Espeon un tanto extraño, ya que su cuerpo era de un color blanco grisáceo, su cola no estaba dividida en dos sino que, al igual que todo su cuerpo era mucho mas lanudo. Sus ojos tenían un color turquesa muy frio, solo de mirarle a los ojos, parecía que la temperatura bajaba. Por ultimo tenia unos cristales del mismo color que sus ojos pegados debajo de su cuello.
El “espeon” se acerco hasta Marie, tanto que quedo justo enfrente de ella. Marie regreso a su Furret a la Pokeball. Marie y el pokemon se quedaron mirando fijamente, y Marie, al momento enpezo a ver dentro de sus ojos una especie de “pelicula”. Eran las imágenes del team rocket alejándose con su eevee en las manos y también se podía ver como al dia siguiente lo dejaban en la entrada de esta cueva. Marie se dio cuenta de todo lo sucedido. Este era su Eevee, su pequeño eevee que extrañamente había evolucionado.
Mari se arrodillo y le abrazo, después de tantos años por fin volvió a ver su Pokemon. Despues de eso Marie volvió a la empresa con su Espeon y les explico lo que había pasado. Alli el profesor Elm le explico que se Eevee había evolucionado a un Espeon por que ella le daba mucho cariño, pero que evolucionó de esta manera para poder adaptarse al frio entorno de la cueva. Marie decidió dejar la empresa y continuar como entrenadora pokemon, ahora ya tenia a su pokemon de nuevo y podría seguir por donde lo dejo.